Por Leo Babauta en zenhabits.net/tada
Tu primer pensamiento al ver este artículo será "Ya lo leeré después".
Pero no lo hagas. Deja que el impulso para cambiar a una nueva tarea pase. Lee esto en este momento.
Te llevará dos minutos. Te ahorrará incontables horas.
He escrito un libro sobre terminar con el vicio de dejar las cosas para después, pero desde entonces se me ha ocurrido una técnica muy simple para batir el némesis favorito de cada uno. Es increiblemente fácil, pero como con todo, necesita un poco de práctica.
Pruébalo ahora:
Identifica la cosa más importante que debas hacer hoy.
Decide hacer sólo la primera pequeña parte de ella — sólo el primer minuto, o incluso 30 segundos de ella. Empezar es la única cosa que importa en el mundo.
Recoge las distracciones. Apágalo todo. Cierra los programas. Deberíais quedar sólo tu y la tarea.
Siéntate, enfócate en empezar. No en hacer la tarea entera, sólo en empezar.
Presta atención a tu mente, ya que empezarás a tener impulsos para cambiar a otra tarea. Tendrás impulsos por comprobar el correo o entrar a Facebook o a Twitter o a tu web favorita. Querrás jugar un juego o hacer una llamada o empezar otra cosa. Siente esos impulsos.
Pero no te muevas. Nota los impulsos, pero permanece quieto, y déjalos pasar. Los impulsos crecen en intensidad, luego pasan, como una ola. Deja que cada uno de ellos se vaya.
Nota también cómo tu mente intenta justificar no hacer la tarea. También deja que esos pensamientos auto-racionalizantes pasen.
Ahora sólo haz una pequeña acción para empezar. Un paso tan pequeño como sea posible.
Tú empieza, y el resto ya vendrá detrás.
Por Leo Babauta.
Mi amigo Barron me preguntó recientemente: "Si pudiese estar en cualquier lugar justo ahora, haciendo lo que quisieses, ¿dónde estarías? ¿Y qué harías? "
Y mi respuesta fue: "Yo siempre estoy donde quiero estar, haciendo lo que quiero hacer."
He notado que en el pasado, como mucha gente, yo siempre estaba deseando hacer algo diferente, pensando en qué iba a hacer en el futuro, haciendo planes para mi vida futura, leyendo (con envidia) sobre lo que los demás estaban haciendo.
Ese es un juego de tontos.
Muchos de nosotros hacemos eso, pero con esa mentalidad de pensar en lo que "podrías" estar haciendo, nunca serás feliz haciendo lo que realmente "estás" haciendo ahora. Compararás lo que estás haciendo con lo que otras personas están haciendo (en Facebook y Twitter, ¿tal vez?). Desearás que tu vida sea mejor. Pero así nunca estarás satisfecho, porque *siempre* habrá algo mejor que hacer.
En cambio, yo he adoptado la mentalidad de que lo que estoy haciendo en este momento es perfecto. Si estoy escribiendo un mensaje, me parece fantástico. Si estoy leyendo artículos de blog en Internet, es interesante. Si no estoy haciendo nada más que estar con mi familia, eso es genial. Si estoy caminando por el exterior, disfrutando del aire fresco, eso es hermoso.
No hay nada que no esté haciendo en cada momento que no sea la cosa más increíble de la Tierra. Si estoy haciendo algo desagradable (no puedo recordar haber hecho nada de eso recientemente), tal vez esa sea una lección valiosa de la vida. Si estoy con alguien aburrido o desagradable, es una lección de paciencia, o de empatía, o para aprender a entender mejor a la gente.
La manera de pensar en el ahora, en la práctica
Digamos que estás lavando los platos. ¿No preferirías en su lugar degustar una deliciosa comida, o hablar con tu mejor amigo? Claro, esas cosas son apetecibles, pero solo son mejores si crees que lo son, y más importante aún, la comparación es totalmente innecesaria. ¿Por qué debería comparar lo que estoy haciendo ahora (lavar los platos) con cualquier otra cosa? ¿Acaso no te parecerá peor cualquier cosa comparada con algo que te gusta más? ¿Vas a ser feliz algún día con lo que estás haciendo, si siempre lo comparas con algo que te gusta más?
Lavar los platos puede ser tan fenomenal como cualquier otra cosa, si decides verlo así. Estás en soledad, que es algo hermoso. Si lo haces conscientemente, lavar los platos puede ser agradable ya que sientes la espuma y el agua en tus manos, prestas atención a los platos y su textura, notas tu respiración y tus pensamientos. Es meditación, es tranquilo, es precioso.
Puedes decir lo mismo de cualquier cosa. ¿Estás conduciendo al trabajo? Disfruta de la soledad, la oportunidad de estar a solas con tus pensamientos, o de escuchar música que te gusta, de ver el mundo que te rodea. ¿Estás en una reunión con compañeros de trabajo? Presta atención a cómo habla e interactua la gente, aprende sobre la mente humana, mírate reflejado en aquellos que te rodean, aprende a amar a todos, sin importar quiénes son, practica renunciando a las expectativas sobre lo que la gente debe ser o sobre cómo debería ser esta reunión.
Yo siempre estoy contento con lo que estoy haciendo, porque no lo comparo con otra cosa, y en lugar de eso presto mucha atención a la propia actividad. Siempre estoy feliz sea quien sea con quien esté, porque he aprendido a ver la perfección en cada persona. Siempre estoy feliz donde estoy, porque no hay lugar en la Tierra que no sea un milagro.
La vida apestará si estás deseando siempre estar haciendo otra cosa. La vida será perfecta si te das cuenta de que ya estás haciendo lo mejor que puedes hacer.